Cuando abrimos
los brazos
más para abrazar
que para ser abrazados;
más para oír
que para que para ser oídos,
más para
ayudar que para ser ayudados,
más para amar que para ser amados,
entonces vamos
caminando en dirección
hacia una
amistad pura,
desinteresada,
donde solo
sumamos el uno al otro.
Adaptada del
libro ¡Amistad, quizás sea eso!. Autor: P Zezinho
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